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Este Museo Arqueológico, Etnológico y Paleontológico Municipal se inauguró el 13 de Julio de 1.990, a propuesta del Excmo. Ayuntamiento de Guardamar del Segura. Su gestación se desarrolla a partir de 1.987, como consecuencia de las actividades de la Escuela-Taller “Castillo de Guardamar”, y de otros proyectos de actuaciones arqueológicas que realizan otros equipos de investigación en el término Municipal de Guardamar.

En Diciembre de 1.993 el Museo obtiene su reconocimiento por la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana, como MUSEO ARQUEOLÓGICO Y ETNOLÓGICO MUNICIPAL DE GUARDAMAR DEL SEGURA.

El Museo está situado en los semisótanos de la Casa de Cultura, edificio de nueva planta. El local destinado a Museo, con una estructura de planta rectangular y una superficie de 555 m2, permite un adecuado recorrido, con posibilidad de configurar y dinamizar distintos espacios museográficos, según las necesidades de exposición.

CONTENIDO

La estratégica situación de Guardamar en la franja costera del Mediterráneo junto a la desembocadura del Río Segura, y los recursos naturales de su entorno territorial, han potenciado un asentamiento casi ininterrumpido de hombres y de culturas desde la Protohistoria hasta nuestros días. No obstante este marco geográfico, otros factores adversos de orden natural y antrópico, han imprimido sobre la población cierto carácter fatalista desde la antigüedad:

“El pueblo de Guardamar viene luchando por su existencia desde su fundación: en un principio contra los ataques de los conquistadores; mas tarde contra los terremotos, y actualmente contra la invasión de las arenas”.

Francisco Mira Botella. Guardamar, 1910

El MAG alberga una selección variada y representativa de la cultura material de la comarca del Bajo Segura, debido a la incidencia de su territorio en el devenir histórico de Guardamar, aunque, obviamente, predominan los vestigios materiales de las culturas que habitaron el entorno local.

Para su exposición, los fondos están agrupados en las diferentes vitrinas y dioramas que configuran las dos secciones del Museo: La de Arqueología y la de Etnología. Su diseño mantiene un marcado carácter didáctico, con abundante información gráfica y documental, siguiendo, en todo caso, un riguroso orden cronológico según los distintos periodos culturales.

SECCIÓN ARQUEOLÓGICA

El Medio Geográfico

La última reforma del Museo Arqueológico de Guardamar (MAG) está dedicada al Medio Natural y a los Primeros Pobladores y se enmarca en la Fase IV del Proyecto de Reforma del Museo.

En esta nueva sala, a través de una síntesis expositiva, el MAG  quiere mostrarnos  la evolución del paisaje  y de la fauna del territorio de Guardamar desde  finales del Terciario y el Cuaternario hasta la aparición de los primeros  agricultores, artesanos y ganaderos  que habitaron nuestro entorno  durante  la Edad del Bronce, en el II milenio a.C.

A través del diseño expositivo de esta Sala, sabremos que los testimonios más antiguos del medio físico, la flora y la fauna  en Guardamar se sitúan en el Plioceno Superior, hace aproximadamente unos  2 millones y medio de años. Si nos remontáramos en el tiempo, encontraríamos nuestro territorio cubierto por el mar, con sus primitivos habitantes: las grandes ballenas, los delfines, las vacas marinas, los tiburones gigantes y otros peces tropicales, así como grandes ostras y multitud de otros moluscos, etc. Testigos mudos de esta época son los números fósiles que aparecen en los yacimientos paleontológicos de Guardamar.

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Colonización Fenicia

Hacia finales del siglo VIII a. C. se documentan los primeros asentamientos humanos en la desembocadura del Segura. Colonos y navegantes fenicios se instalan en núcleos fuertemente amurallados, como el Cabezo Pequeño del Estaño y la recientemente descubierta ciudad fenicia de la Fonteta, para ejercer el control del territorio y el tráfico comercial a través de las vías de comunicación. De la cultura material de este período que denominamos Hierro Antiguo destaca una pequeña muestra en el Museo, donde se exhiben los productos autóctonos que conviven con las importaciones torneadas: platos de cerámicas grises, platos y lucernas de barniz rojo, botellitas de perfume, elementos de industria textil, etc.

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Cultura Ibérica

Durante la Cultura Ibérica (Siglos VI al II a. C.), asistimos a una eclosión de asentamientos ibéricos en las bocas del Segura. De todos ellos, sobresale Cabezo Lucero, poblado y necrópolis con esculturas de animales y escultura humana. Por estas mismas fechas, la meseta del Castillo se alza un área religiosa dedicada al culto de la fertilidad.

Pieza central en el Museo, relacionada con la escultura monumental del mundo ibérico, es la Dama de Guardamar. Otras manifestaciones de esta cultura que resaltan son las armas de hierro, las cerámicas griegas de importación y un variado elenco de objetos de adorno que componen los ajuares funerarios de la Necrópolis de Cabezo Lucero. La religiosidad del pueblo ibérico esta ampliamente representada también por una interesante colección de terracotas y exvotos procedentes del Santuario del Castillo.

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Cultura Romana

Con la llegada de los romanos, a partir del siglo I a. C. y hasta la época tardorromana, en el siglo V d. C., se desarrolla un prolongado proceso de romanización del territorio mediante la instalación de poblados, factorías y embarcaderos en la franja costera litoral: El Moncayo, Las Salinas y Embarcadero de la Mata, etc., dedicados a la explotación de los recursos marinos: pesca, laboreo de la sal y derivados. Del patrón de asentamientos costeros y de procedencia subacuática se exponen un buen número de materiales, ánforas y otros efectos navales, a través de un sugerente diorama sobre arqueología submarina.

Cultura Islámica

En el año 944, durante el período Califal, tiene lugar la fundación de un monasterio islámico en las Dunas de Guardamar. Se trata de un singular yacimiento formado por un conjunto arquitectónico de carácter religioso que albergaba una comunidad de musulmanes, cuya vida transcurría dedicada a la explotación de los recursos del entorno y al retiro espiritual. De esta excepcional Rábita, se reproduce en el Museo una maqueta a tamaño natural de una de sus salas-oratorio, en cuyo interior se ha musealizado el desarrollo de la investigación. La cultura islámica se complementa con una colección de candiles de la misma Rábita y otras piezas cerámicas procedentes de yacimientos emirales y alquerías islámicas comarcales.

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Cultura Bajomedieval

A finales del Siglo XIII, hacia 1271, Alfonso X el Sabio manda fundar la villa de Guardamar. Después de un corto período de dominio castellano, en el año 1296, Jaime II anexiona la villa de Guardamar del Segura a la Corona de Aragón. Desde entonces, esta fortaleza amurallada se constituye como una plaza fuerte para la defensa de la Gobernación de Orihuela, hasta que fue totalmente destruida y abandonada como consecuencia de los fatídicos terremotos de 1829. La actividad arqueológica y de restauración arquitectónica llevada a cabo en el Castillo de Guardamar está bien representada, habiendo proporcionado al Museo una gran colección con variedad de cerámicas de los siglos XIV al XIX y otros objeto de interés, entre los que destaca el arca de caudales de la antigua villa.

SECCIÓN DE ETNOGRAFÍA

El Museo, con el fin de ofrecer una visión de conjunto del desarrollo histórico de Guardamar del Segura hasta el pasado reciente, cuenta con una sección de etnología que muestra algunas características parciales del mundo tradicional.

Dos aspectos de la historia reciente de este pueblo destacados gráficamente en ésta sección son: el urbanismo diseñado tras el terremoto de 1829, resultado de la obra del Ingeniero Larramendi, que se complementa con la exhibición de una cocina tradicional y, en segundo lugar, una selección fotográfica de principios de este siglo sobre el proceso de avance dunar y la posterior fijación y repoblación forestal de las dunas de Guardamar.

Otras colecciones de etnografía local muestran aspectos puntuales del calendario agrícola: como la trilla de los cereales, los aperos de labranza o los aparatos elevadores de agua, como sistema complementario del riego tradicional.

Por último, una pequeña sala alberga una exposición monográfica sobre cerámica y alfarería popular, en especial la cantarería procedente de Agost y la ollería procedente de los alfares murcianos.

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